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Pasamos gran parte de nuestra vida buscando el shampoo perfecto, el aceite milagroso o el acondicionador definitivo. Cambiamos de marca constantemente, seguimos los consejos de creadores de contenido y acumulamos botellas a medio usar en el baño. Sin embargo, en Ponte Guapa siempre le recordamos a nuestras clientas algo fundamental: Tu cabello no es idéntico al de nadie más.
Uno de los conceptos técnicos más importantes (y que menos se explican fuera del salón) es la porosidad del cabello. Si no conoces este dato sobre tu estructura capilar, estás eligiendo tus productos a ciegas.
A continuación, te explicamos de forma muy sencilla qué es la porosidad, por qué dicta el comportamiento de tu melena frente al clima de Monterrey, y cómo puedes descubrir tu tipo hoy mismo con un experimento casero de un minuto.
¿Qué es la porosidad del cabello y por qué importa?
Para entender la porosidad, debemos hacer un acercamiento microscópico a la hebra capilar. La capa más externa de tu cabello se llama cutícula y está formada por una serie de escamas superpuestas, muy parecidas a las tejas de un techo o a las piñas de los pinos.
La porosidad es, por definición, la capacidad que tiene tu cabello para absorber y retener la hidratación. Esta capacidad viene determinada por qué tan abiertas o cerradas están las tejas de tu cutícula.
Si las tejas están demasiado pegadas y selladas, el agua no puede entrar.
Si las tejas están perfectamente alineadas, el agua entra y se queda atrapada, manteniendo el cabello sano.
Si las tejas están rotas, levantadas o abiertas en exceso, el agua entra con mucha facilidad pero se evapora en cuestión de minutos, dejando el cabello seco y quebradizo.
La porosidad puede ser genética, pero la mayoría de las veces se altera debido a factores externos: el uso excesivo de planchas sin protector térmico, decoloraciones agresivas, el sol o los minerales acumulados por el agua dura.
El Test del Vaso de Agua: Descubre tu porosidad en 60 segundos
No necesitas herramientas de laboratorio para conocer tu cabello. Este es un método clásico de salón que tú puedes replicar en tu casa.
Cómo hacerlo paso a paso:
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Lava tu cabello: Es indispensable que tu melena esté limpia y libre de cremas para peinar, aceites o siliconas, ya que estos productos pueden alterar el peso de la hebra.
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Toma una hebra: Espera a que se seque por completo y toma un cabello que se haya caído de forma natural (por ejemplo, al cepillarte).
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Prepara un vaso con agua: Llénalo con agua a temperatura ambiente.
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Coloca el cabello: Deja caer la hebra en el agua y obsérvala durante un minuto.
Cómo leer los resultados:
Resultado A (Se queda en la superficie): Si tu cabello flota en la parte superior del vaso y no se hunde después de un minuto, tienes Porosidad Baja.
Resultado B (Se queda en el medio): Si el cabello se hunde lentamente y se queda flotando a la mitad del vaso, tienes Porosidad Media o Alta.
Resultado C (Se va directo al fondo): Si el cabello se hunde rápidamente hasta tocar la base del vaso, tienes Porosidad Alta.
Anatomía de los 3 tipos de porosidad y su rutina ideal
Una vez que tienes tu resultado, es momento de diseñar tu estrategia de cuidado utilizando productos profesionales para el cabello que hagan sinergia con tu estructura capilar.
1. Porosidad Baja: El escudo impenetrable
Las cutículas de tu cabello están tan cerradas y compactas que repelen el agua. A este tipo de cabello le cuesta mucho humedecerse en la ducha y tarda una eternidad en secarse al aire libre. Además, los productos tienden a acumularse en la superficie, dejando el cabello pesado, opaco y sin movimiento.
El reto: Hacer que la hidratación penetre.
Tu rutina ideal: Necesitas productos ligeros de base acuosa. Evita los aceites pesados (como el de coco o manteca de karité) porque solo harán una capa cosmética sobre tu cutícula. Tu mejor aliado es el calor moderado: aplica tus mascarillas en la ducha y usa una gorra térmica; el calor dilata la cutícula de forma segura, permitiendo que los nutrientes entren.
2. Porosidad Media: El balance perfecto
Si tu cabello se quedó a la mitad del vaso, ¡felicidades! Tus cutículas tienen el espacio ideal. Absorben la humedad necesaria y la retienen por mucho tiempo. Es un cabello elástico, brillante, que responde de maravilla a los peinados y tolera bien los cambios de estilo si se cuida correctamente.
El reto: Mantener el equilibrio.
Tu rutina ideal: No satures tu cabello con tratamientos reconstructivos pesados si no los necesita. Alterna shampoos hidratantes con mascarillas nutritivas ligeras para mantener esa elasticidad natural.
3. Porosidad Alta: La esponja sin fondo
Este es el cabello típico que ha pasado por decoloraciones intensas, alaciados químicos o daño térmico crónico. Las cutículas están totalmente abiertas o dañadas. Absorbe el agua al instante (en cuanto entras a la ducha se empapa), pero la pierde con la misma velocidad. Es el cabello que experimenta más frizz, se enreda con solo mirarlo y se siente áspero al tacto.
El reto: Sellar la cutícula para que la hidratación no se escape.
Tu rutina ideal: Aquí la regla de oro es el layering (capas de producto) y el uso de proteínas. Necesitas shampoos reparadores y mascarillas ricas en aminoácidos, queratina o colágeno para "rellenar" los huecos de la cutícula rota. Al final, debes usar aceites pesados o cremas densas que actúen como un tapón para sellar el agua dentro de la fibra.
Preguntas Frecuentes sobre la Porosidad del Cabello
1. ¿Puede mi cabello tener diferentes tipos de porosidad al mismo tiempo? Sí, es sumamente común. Como el cabello de la raíz es "nuevo" y no ha sufrido tanto daño, suele tener una porosidad baja o media. Sin embargo, las puntas, al haber estado expuestas por años al sol, las lavadas y las herramientas de calor, suelen presentar una porosidad alta. Por eso siempre recomendamos aplicar los productos de tratamientos capilares concentrados de medios a puntas, respetando la naturaleza de la raíz.
2. ¿La porosidad alta hace que el tinte dure menos? [Inferencia]: Completamente. Al tener las cutículas abiertas, las moléculas de color entran muy fácil el día del tinte, pero se deslave con cada enjuague porque no hay una "compuerta" que las retenga. Si tienes porosidad alta, necesitas un protocolo estricto de sellado térmico y shampoos libres de sulfatos para proteger tu color.
3. ¿Cómo influye el clima de Monterrey en la porosidad alta? El cabello con porosidad alta es sumamente sensible a la humedad ambiental. En días húmedos en Monterrey, el cabello busca desesperadamente el agua del ambiente, absorbiéndola a través de sus cutículas abiertas. Esto hace que la fibra se expanda de forma desordenada, creando el molesto efecto de frizz o esponjado. La solución es usar sueros bloqueadores de humedad o aceites selladores.
4. ¿La porosidad del cabello puede cambiar con el tiempo? Sí. Un cabello de porosidad baja puede convertirse en porosidad alta si se somete a decoloraciones mal cuidadas o uso diario de tenazas sin protección. A la inversa, un cabello de porosidad alta puede mejorar y estabilizarse hacia una porosidad media si se adoptan tratamientos de reconstrucción constantes y cortes de mantenimiento periódicos.
Tu cabello responde cuando le hablas en su idioma
En Ponte Guapa, entendemos que el cuidado del cabello no se trata de seguir recetas genéricas de belleza, sino de aplicar técnica y criterio a tu caso particular. Hacer el test de porosidad es el primer paso para tomar decisiones de compra inteligentes en nuestro e-commerce y optimizar tu tiempo en el tocador. Cuando le das a tu cutis capilar exactamente el activo que puede absorber, la salud y el brillo regresan de inmediato de forma predecible.
Si tu test arrojó un resultado de porosidad alta o baja y necesitas un rescate profundo, te invitamos a agendar un diagnóstico personalizado en cualquiera de nuestras sucursales de Ponte Guapa en Monterrey, donde diseñaremos un tratamiento capilar profesional a tu medida, o bien, encuentra tu rutina ideal visitando nuestra tienda en línea.